Implantes dentales en una hora
La colocación de implantes dentales debía dividirse, hasta ahora, en dos etapas que llevaban de 3 a 6 meses de tratamiento. En la primera se colocaba el implante mediante una cirugía con anestesia local. En la segunda etapa, unos meses después, se colocaba la prótesis sobre él o los implantes ya oseointegrados.
En la búsqueda de un sistema que simplifique la colocación de dientes fijos, especialistas en implantologia desarrollaron una novedosa técnica que se vale de una guía diseñada previamente para cada paciente, en la que se estipula el lugar y la inclinación precisa en que deberán colocarse los implantes. Esto se logra gracias a un sistema de bioingeniería que, combinado con un programa de computación, facilita la instalación rápida y definitiva de los implantes dentales.
La diferencia de este sistema respecto de los implantes convencionales es que estos pueden ser usados inmediatamente. La técnica convencional demanda entre tres y seis meses de cicatrización, mientras que la inmediata permite en una hora instalar los implantes y masticar enseguida.
Indicado para reemplazar los dientes del maxilar inferior o superior en forma total o parcial, el sistema se obtiene mediante un mecanismo doble: por un lado se realiza una tomografía computada que permite identificar los lugares con mayor densidad ósea para colocar los implantes y, por otro, el diseño de un modelo para la construcción previa de la prótesis.
Con los resultados de la tomografía se obtienen las coordenadas que luego son trasladadas a un modelo por medio de un programa computarizado, o calcado en forma manual. Allí se coloca una guía perforada tal como van a estar los implantes en la boca del paciente con la inclinación tridimensional exacta. Una vez realizadas las pruebas protésicas, se efectúa una cirugía en la que se colocan los implantes de titanio que estarán sostenidos por una estructura que disipa la presión que ejercen los dientes al masticar y les da solidez e inmovilidad, lo que favorece la coexistencia de dos procesos que en los implantes regulares no pueden darse en forma simultánea: la integración del nuevo diente al hueso y la masticación.
Para instalar este sistema es muy importante evaluar la condición ósea de cada paciente. Dependiendo de la edad y las condiciones genéticas, la ausencia prolongada de dientes provoca una reabsorción del hueso alveolar.
La ventaja del nuevo implante es la posibilidad de la masticación inmediata, con lo cual el paciente tiene un sistema fijo con el que puede comer. La desventaja es que si no reúne una adecuada calidad y cantidad ósea no se puede realizar, lo que sucede en muy pocos casos.
Los únicos casos en donde hay contraindicaciones para el tratamiento es en pacientes con falta extrema de hueso en el maxilar, pacientes fumadores de muchos años, pacientes diabéticos, por tener más propensión a las infecciones y por último pacientes que tienen osteoporosis o enfermedades del sistema metabólico óseo.