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El blanqueamiento dental es una técnica que permite recuperar el color original de los dientes mediante un procedimiento rápido e indoloro. A grandes rasgos consiste en aplicar un gel sobre los dientes a blanquear y luego someterlos a la exposición de una luz fuerte que permite que el gel se active y actúe sobre los dientes.
El tratamiento dura por lo general alrededor de 60 minutos, durante los cuales el paciente no siente absolutamente ninguna molestia.
Los dientes pueden oscurecerse o sufrir decoloración al estar expuestos durante mucho tiempo a sustancias como el tabaco o el café o al haber sufrido arreglos o golpes que afectaron su capa de esmalte.
Del estado en que se encuentre la pieza dependerá el resultado final. Será el especialista quien determinará la expectativa de blanqueamiento y la metodología a utilizar.
Existen tres formas de realizar el tratamiento, de forma ambulatoria (el paciente lo realiza en su propia casa), en la clínica, o de forma mixta. Todas las metodologías funcionan si se realizan adecuadamente. Es muy importante que el odontólogo evalúe cada caso e informe al paciente sobre los resultados que puede obtener sin darle falsas expectativas.
No se recomienda el blanqueamiento dental en casos de: