La periimplantitis:la prevención y sus tratamiento


 

La periimplantitis es la ruptura y destrucción del hueso que sostiene al implante dental. Puede deberse a una inflamación o a una infección, mayormente de origen bacteriano, aunque también puede involucrar la infección de los tejidos circundantes al implante. Otra de las causas demostradas de la periimplantitis es la sobrecarga mecánica, que termina por alterar la estructura de la zona ósea del soporte. Al desarrollarse una periimplantitis, el implante osteointegrado puede desprenderse y perderse o ser tragado, y en los estudios actuales representa al principal factor de pérdida de osteointegración.

 

Hay una sintomatología muy específica en lo que respecta a la periimplantitis. Entre los síntomas característicos, se observa un cambio de coloración en la encía de la zona, y puede haber sangrado leve o moderado. También, la zona puede supurar, y el implante puede notarse suelto o móvil, como consecuencia de su desprendimiento.

 

A partir del análisis y la determinación del origen, se procede a la terapia más apropiada. Estas pueden ser una terapia antiinfecciosa (es decir, una terapia de ataque al agente etiológico que produce la infección, mediante una aproximación mecánica o química), o puede tratarse de una terapia de regeneración ósea. También, hay ciertas metodologías de tratamiento, que involucran terapias de ozono, cámara hiperbárica y terapia con rayos láser, además del tratamiento quirúrgico manual.

 

PeriimplantitisAnte la consulta y el análisis clínico, el profesional de la salud verificará la existencia o la suposición de periimplantitis. A partir de entonces, se dará comienzo al tratamiento, comenzando desde el control sistémico, es decir, el control y la verificación de enfermedades que pudieran explicar el origen de la periimplantitis, desde sus patologías o desde sus medicaciones. Ellas incluyen diabetes, hipertensión, cardiopatías y otras. En cuanto a la medicación, se controla y optimiza la dosificación de bifosfonatos, anticoagulantes y corticoides.

 

A partir de entonces se procede a lo que se conoce como “fase higiénica”, que incluye la higienización bucal del paciente, para dar paso a la terapia adecuada. Entre las acciones de la fase higiénica, hay una eliminación de depósitos de sarro, enjuagues antisépticos, y luego la terapia antibiótica adecuada.

 

La terapia antiinfecciosa es apropiada para casos de mucositis periimplantaria (una inflamación que afecta sólo a la mucosa periimplantaria),o en casos de periimplantitis inflamatoria de etiología bacteriana.  Esta terapia se ocupa de controlar y derrotar la infección, y también sus secuelas a corto y mediano plazo.

 

La terapia de regeneración ósea, por su parte, no se ocupa de la eliminación de la infección o del foco que da origen a la periimplantitis. En cambio, esta variante de terapia se ocupa de la corrección del defecto de origen y de estado actual de esta condición bucal. Su metodología incluye diversas técnicas, incluyendo el desbridamiento de las lesiones óseas y la desintoxicación (o detoxificación) de la superficie donde se ubica el implante. Para ello, la terapia emplea un complemento antibiótico, y se aplica con la compañía de antisépticos locales en el área afectada, únicamente.

 

Para prevenir la periimplantitis, la corrección de malos hábitos es imprescindible. Se debe analizar el motivo de la pérdida de dientes originales, para prevenir la pérdida de implantes osteointegrados. El consumo de tabaco está contraindicado. También se debe evitar o tratar condiciones como bruxismo, y también enfermedades sistémicas. La higiene dental adecuada, al menos 3 veces al día, es esencial para evitar el desarrollo de periimplantitis, controlando así el índice de placa, entre otros.


 

Actualizado: 12/04/2011